Frequently asked questions (FAQ)

Al quinto mes de vida intrauterina el feto contiene siete millones de ovocitos en sus ovarios. De estos ovocitos, la mitad habran muerto para cuando el feto nazca y cuando llegue a la adolescencia solo quedaran entre 200 000 y 500 000 ovocitos. Durante su vida reproductiva, una mujer necesita entre 400 y 500 ovocitos.

El tiempo que los ovocitos permanecen en el ovario es crucial. Las células germinales precursoras y los ovocitos originales son especialmente sensibles a los factores ambientales, como la radiación y los medicamentos. Los ovocitos que se liberan en las últimas ovulaciones de una mujer habrán pasado más de 40 años en el ovario y durante todo este tiempo han sido sometidos a los efectos adversos del ambiente. Este es el motivo por el que las mujeres más mayores tienen un mayor riesgo de tener hijos con trastornos genéticos.

Si el ciclo menstrual de una mujer (periodo) es más abundante de lo habitual y se retrasa un poco, un embarazo incipiente podría terminar en aborto. En términos diagnósticos, es muy importante que la concepción se confirme. Por este motivo, es recomendable realizar la prueba de la hormona hCG (gonadotropina coriónica humana). Si el resultado de la prueba es positivo pero el embarazo no progresa, estaremos ante un embarazo bioquímico.

De media, una pareja normal fértil de unos 25 años que tenga relaciones sexuales frecuentes sin protección, tiene un 25 % de posibilidades de concebir cada mes. La mayoría de estas parejas (80-85 %) podrán concebir en un periodo de un año, mientras que el 90 % de las parejas fértiles habrán conseguido un embarazo en un plazo de tres años. El periodo que una pareja tarda en concebir es muy importante para el diseño de estudios, ya que ayuda a los especialistas a identificar el tratamiento de infertilidad o de medicación adecuado con mayores índices de éxito. Normalmente, los estudios se centran en parejas que lleven intentando concebir durante al menos tres años.

Sí, los hombres pasan por el mismo proceso, pero el declive de la fertilidad masculina por la edad es más lento. Una reciente investigación llevada a cabo en la Universidad de California, en Berkley, Estados Unidos, examinó el esperma de 100 hombres sanos entre 22 y 80 años de edad. La investigación encontró que el recuento de espermatozoides y su motilidad se reducían en un 0,7 % cada año. En la práctica, estimaron que un 25 % de los hombres sufrirán anomalías de esperma cuando alcancen los 22 años. Estos índices aumentan hasta el 40 % a los 30 años, hasta el 60 % a los 40 y hasta el 85 % a los 60 años. Por ello, a pesar de la noticia del actor que fue padre a los 70, la probabilidad de que esto pase es bastante pequeña.

En su mayor medida, esto depende de la edad de ambos, así como de las causas de la infertilidad. En general, una buena clínica debería presentar unos índices de éxito estables. Los índices de embarazo exitoso esperados son del 50-60 % en pacientes con un seguimiento de dos años.

La hormona antimulleriana (AMH) se produce en pequeños folículos del ovario y es muy útil para determinar la reserva ovárica en una mujer. Pero no indica el número de ovocitos en buen estado en el ovario ni tampoco predice los abortos. Las mujeres con sobrepeso pueden presentar hasta un 30 % menos de niveles de AMH en comparación con los niveles normales para su edad. La mayor ventaja de la AMH es que puede medirse en cualquier día del ciclo menstrual.

Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, la endometriosis está divida en cuatro niveles: I (mínimo), II (leve), III (moderada) y IV (grave). En el caso de endometriosis grave, todos los especialistas coinciden en que las trompas de falopio dañadas, las adherencias y las anomalías anatómicas, en general, pueden ocasionar infertilidad.

Sin embargo, la relación entre la infertilidad y las endometriosis leves no es del todo clara y podría compararse con el dilema de la gallina y el huevo; la mitad de los especialistas defienden que una mujer no puede quedarse embarazada debido a la endometriosis, mientras que el resto dicen que la endometriosis se desarrolla por no haberse quedado embaraza a una edad más temprana.

Los fibromiomas o fibromas son tumores no cancerígenos que surgen en el tejido muscular del útero. Son comunes en mujeres mayores y suelen encontrarse en una de cada tres mujeres de 40 años o más. Muchas mujeres con fibromas conciben de forma espontánea, pasan su embarazo y dan a luz sin ningún problema.

Sin embargo, los fibromas pueden ser causa de infertilidad cuando son de gran tamaño y desplazan las trompas y los ovarios, cuando deforman la cavidad uterina o cuando obstruyen las trompas de falopio al crecer cerca de la zona en la que entran en el útero.

El 30 % de los casos de infertilidad están ocasionados por factores exclusivamente masculinos, pero además afectan a un 20 % más de casos cuando aparecen en combinación con factores femeninos. Aunque no ha sido hasta recientemente, que el campo de la andrología ha sido testigo de algunos desarrollos muy importantes.

Muchos hombres evitan hacerse pruebas de esperma porque asocian erróneamente la masculinidad con la impotencia, cuando en realidad no tienen relación alguna. Muchos hombres con disfunciones eréctiles, lo que les impide tener una vida sexual normal, tienen espermas fuertes. Por otro lado, hay hombres con espermas débiles que no presentan disfunciones sexuales. En muchos casos, este círculo vicioso psicológico termina afectado a la calidad de vida de la pareja o incluso resultando en una abstinencia sexual completa.

El conducto del esperma está rodeado por una red venosa. Cuando las venas del escroto se dilatan, la sangre corre lentamente a través de ellas, aumentando así la temperatura del testículo. Se cree que es la principal forma en la que el varicocele afecta a la espermatogénesis. No obstante, esta explicación no está ampliamente aceptada por los andrologistas. Muchos hombres que sufren varicocele son fértiles, mientras que hay muchos hombres infértiles que no lo sufren.

En realidad, este término hace referencia a la imposibilidad de los especialistas para identificar la causa del problema. Ocasionalmente se le denomina infertilidad «idiopática», para que suene un poco más científico. Cuanto menores sean los índices de infertilidad de causas desconocidas en una clínica, mayor es la atención que aplican los especialistas. Una buena clínica no debería presentar más de un 5 %, o 10 % como mucho, de casos de infertilidad de causas desconocidas.

Esto es especialmente significativo por los siguientes motivos:

  • Si la causa de la infertilidad es desconocida, los tratamientos suelen ser empíricos. El éxito es sencillamente una cuestión de suerte.
  • Normalmente, los especialistas recomiendan tratamientos costosos, como la FIV, esperando que sean efectivos. Sin embargo, no solo se equivocan varias veces, sino que además retrasan el diagnóstico correcto.
  • El diagnóstico de infertilidad de causas desconocidas podría suponer una carga psicológica aún mayor para una pareja.
  • Algunos tipos de cánceres ginecológicos son más comunes en mujeres con infertilidad de causas desconocidas. Por tanto, estas mujeres necesitan un seguimiento meticulosos, incluso tras el tratamiento y, posiblemente, de por vida.

La FIV puede ser útil en los siguientes casos:

  • Cuando las trompas de falopio hayan sufrido daños graves que no puedan revertirse con tuboplastia o cuando esta haya fracasado. En este caso, se prescinde de las trompas de falopio mediante la FIV.
  • En casos de anovulación, como por ejemplo, en mujeres con ovarios poliquísticos.
  • En mujeres con endometriosis.
  • En mujeres sanas, cuyo marido o pareja tenga problemas graves de esperma.
  • En parejas que presenten infertilidad de causas desconocidas.
  • En parejas que tengan un defecto genético y un diagnóstico genético preimplantacional, planeándose la subsiguiente implantación de un feto sano en el útero.

Todos los medicamentos utilizados para estimular los ovarios son extremadamente seguros; llevan utilizándose durante décadas y no se han presentado informes ni efectos adversos en publicaciones a nivel internacional.

En especial, no se ha informado sobre ningún aumento en la frecuencia de cáncer de ovario.

Con respecto al cáncer de mama, investigación rigurosas muestran que las mujeres sin hijos presentan índices de cáncer de mama superiores, en comparación con la población general, independientemente de haberse sometido a un tratamiento de FIV o no. Las mujeres que se han sometido a un tratamiento de FIV y han tenido hijos, presentan los mismos índices que la población general.

Algunas mujeres temen que la estimulación ovárica ocasione menopausia prematura, pero no es el caso.

La mayor complicación es el síndrome de hiperestimulación ovárica. En estos casos los ovarios son muy sensibles a los medicamentos. Hoy en día existen muchas intervenciones para minimizar las posibilidades de que se presente este síndrome.

Es cierto que hay una mayor posibilidad de que se implanten los blastocitos que los fetos con dos o tres días. Sin embargo, no todos los embriones desarrollados en laboratorio llegan hasta la etapa de blastocito, por lo que existe el riesgo de que algunas mujeres se queden sin ningún embrión para transferir.  Teniendo en cuenta a las mujeres que no se someten a transferencia embrionaria, los índices generales de embarazo son similares.

La transferencia de blastocitos tiene sentido cuando hay muchos embriones y queremos elegir uno o dos para la transferencia.

Una pareja puede intentarlo tantas veces como quieran, ya que no existe un límite de ciclos de tratamiento de FIV. Pero teniendo en cuenta que cada intento conlleva una carga psicológica y económica, se recomienda esperar tres meses de descanso entre cada intento. Se ha demostrado que cuando se realizan intentos mensualmente, los ovarios necesitan mayores dosis de medicamentos y producen menos ovocitos.

La capa del ovocito es una membrana relativamente gruesa y resistente denominada zona transparente (zona pelúcida). En casos de infertilidad masculina, la probabilidad de que un espermatozoide atraviese la zona transparente y fecunde el ovocito es bastante pequeña. Por este motivo, se han inventado los micromanipuladores, que permiten la realización de microcirugía compleja en el ovocito, con un aumento de unas 100-600 veces.

El ovocito se sujeta con una micropipeta y se utiliza una aguja para aspirar el esperma. La aguja se inserta en el ovocito y libera el esperma en el óvulo. El diámetro de estas pipetas especiales es diez veces más pequeño que el diámetro de un pelo (el diámetro varía de 5 μm a 150 μm).

El seguimiento pediátrico de niños nacidos tras un tratamiento de ICSI es bastante alentador. Los índices de defectos genéticos son similares a los de los tratamientos de FIV. Aún así, los resultados de cada nueva técnica deben registrarse y controlarse a largo plazo. Hay algunas mutaciones genéticas del cromosoma Y que pueden transferirse al feto. Si nace una niña, no habrá ningún problema. Pero si nace un niño, podría presentar los mismos problemas de infertilidad que su padre.

La «donación de óvulos» hace referencia al uso del óvulo de una mujer (donante de óvulo) para ayudar a que otra mujer (receptora de óvulo) se quede embarazada.

Este método puede realizar bien porque una mujer no produce ovocitos (óvulos) o porque sus ovocitos presentan alguna condición genética.

Las mujeres que padecen fallo ovárico debido al síndrome de Turner o disgenesia ovárica, así como aquellas mujeres cuyos ovarios hayan quedado dañados por endometriosis grave, radiación, quimioterapia o cirugía, son las mejores candidatas para la donación de óvulos.

La menopausia prematura, las enfermedades autoinmunes y múltiples intentos fallidos de FIV (no se consiguen fertilizar los ovocitos o el feto no se desarrolla) también pueden ser indicadores para optar por la donación de óvulos. Las mujeres que tengan algún trastorno genético vinculado al cromosoma X, como la enfermedad de Huntington o la distrofia muscular de Duchenne, suelen preferir tener un hijo sano utilizando los ovocitos de otra mujer.

Este técnica la aplicó nuestro equipo por primera vez en el hospital Hammersmith en Londres en 1990. Su objetivo es diagnosticar determinadas enfermedades en el embrión, antes de implantarlo en el útero. La pareja se somete a un tratamiento de FIV estándar, incluso cuando no presenten problemas de fertilidad. Los embriones desarrollados se examinan en busca de enfermedades genéticas de sus padres. Solo los embriones sanos o los portadores de una enfermedad se transfieren al útero. Las pruebas prenatales y la confirmación del diagnóstico solo se recomiendan en estos casos.

Una de las técnicas más novedosas, y excepcionalmente optimista, que se lleva aplicando en los últimos años es la «criopreservación de ovocitos» (los ovocitos se congelan antes de fertilizarse). Es una técnica interesante para mujeres solteras diagnosticadas con cáncer, cuyos ovocitos no pueden fertilizarse porque no tienen marido o pareja. La primera gestación humana exitosa con criopreservación de ovocitos se informó en 1997; desde entonces, se han registrado otras gestaciones. El ovocito es la célula humana más grande. Durante las fases de congelación y descongelación, se forman cristales de hielo que destruyen el ovocito.

Esta nueva técnica de vitrificación de ovocitos es extremadamente rápida y es capaz de evitar el problema mencionado anteriormente.

Hasta ahora, hay ocho nacimientos fruto de la criopreservación de ovocitos en mujeres con cáncer citados en publicaciones.

Ahora hay muchas más mujeres que optan por la congelación por el retraso del embarazo por motivos sociales o económicos.

En general, las mujeres infértiles tienen el mismo riesgo de desarrollar cáncer que las mujeres fértiles. La excepción que confirma la regla es el cáncer de endometrio, que se presenta con una mayor frecuencia en mujeres con anovulación e infertilidad de causas desconocidas. No se ha vinculado el aumento de la frecuencia de cáncer ni con los medicamentos para la fertilidad ni con las técnicas de FIV.

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